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EL BLOG DEL SEÑOR PONS

EN EL INSTITUTO.

Daniel estaba en el límite, en ocasiones alguien llega de tanto aguantar a un estado donde no distingue su propia demencia.

Los pasillos de ese instituto estaban tan fríos como siempre, el maldito invierno congelaba ese lugar dándole un aire totalmente espectral.

Pero eso no puso a Daniel en la cuerda floja desde luego que no, su maldita clase de inadaptados donde llevaba puesta todos sus esfuerzos en balde, no querían estudiar.

El ya no sabía que hacer para que mejorasen además esos malditos seres no lo respetaban nunca, siempre lanzándole tizas rompiéndole los apuntes.

Pero hoy es el día murmuraba entre dientes, la muerte se aliara con ellos para siempre al fin recibirán una buena lección.

El profesor entro en tromba en la clase y la cerro con llave, en sus labios se observaba una sonrisa.

Ese hombre pequeño de estatura que sobrepasaba por poco el medio metro, con gafas gruesas y calva incipiente.

Por primera vez entraba con seguridad en ese infierno.

Maldito calvo le gritaban, mirad el enano chillaban todos, lárgate a tu casa cuatro ojos.

Todos reían ante sus ojos.

Daniel se sentó en su mesa central y miro con gran sonrisa a esa escoria que gritaba sin parar.


De su maletín saco un lanzallamas con gesto tranquilo se dirigió al centro de la sala.

Daniel: Veréis ese maldito tiempo no nos deja estudiar, tenemos demasiado frío por eso e decidido que nos vendrá bien un poco de calor.

Todos los alumnos se quedaron quietos mirando lo que su odiado profesor mantenía en sus manos.

Antes de que pudieran reaccionar cuando comprendieron lo que ese loco tenia pensado realizar se vieron envueltos en un infierno de fuego.

El profesor rociaba sin parar el lugar con fuegos mientras gritaba “¡PODRIOS EN EL INFIERNO!.

Los gritos aterradores despertaban a la mañana, las carnes quemadas caían al suelo, los jóvenes intentando escapar saltaron por las ventanas, con sus cuerpos descompuestos chocando contra el pavimento, explotaban como globos de agua mientras una sangre seca y tostada rociaba el frío suelo nevado levemente.

Toda la clase murió y Daniel se quemo con ellos, pero antes de morir balbuceo este lugar esta maldito para siempre.

20 años después:

Marco se consideraba un joven afortunado sin llegar todavía a la treintena tenía terminada su carrera como profesor.

Vivía solo en un bonito apartamento, además siempre si sintió deportista y un tipo guapo.


Nada mas lejos de la verdad ya que disfrutaba de una estatura que rozaba los dos metros un cuerpo bien musculado acompañado de un rostro moreno con bonito pelo y ojos negros que le daban un aspecto realmente atractivo y demoledor para el sexo femenino.

A pesar de tener su vida bien encarrilada de su atractivo físico acompañado de una buena inteligencia con un carácter muy agradable.

Marco no disfrutaba de una vida de pareja, le costaba mantener una relación seria con una chica y es lo único que le faltaba a su vida.

Aunque el no se obsesionaba y siempre pensaba que ya le saldría algo duradero cuando menos se lo esperase.

Lo importante es que le ofrecían un contrato de un año que podía convertirse en fijo en un agradable instituto encima de la montaña.

Cuando llego al lugar con su nuevo coche se vio sorprendido por ese aspecto fantasmal, se decía a si mismo que parecía un castillo fantasma mas que un simple colegio.

Sonriendo entro en el nevado patio.

En la sal de juntas los directivos miraban con interés los buenísimos informes que presentaba su fichaje un joven donde tenían depositadas grandes expectativas.

El joven profesor no paraba de mirar con gesto interrogativo todas las lápidas que se encontraban tras la ventana de ese acogedor despacho, maldita sea “pensaba” un cementerio en el patio.

El director del centro llamado Jaime un hombre de unos cincuenta años muy elegantemente llevados.


Siempre bien vestido con su traje negro, pelo canoso pero elegante, amplia estatura donde supera el 1,80.

Hablo tras sus inquisidoras lentes con la voz tranquila y depurada que solía siempre emplear.

JAIME: Veo que se esta fijando en nuestras lapidas, es una historia muy desagradable pero que forma parte de este lugar y usted tiene que saber.

Hace unas dos décadas un profesor llamado Daniel daba clases en el lugar de los peores alumnos.

Nunca notamos su malestar, incluso estábamos contentos con su trabajo ya que prácticamente con aquellos alumnos poco mas se podía realizar.

Sabíamos que sufría burlas de ellos aunque es normal en ellos y el siempre nos aseguro que podía soportarlo.

La verdad es este buen señor se presento un día con un lanzallamas quemando toda la clase con los alumnos dentro, el sufrió el mismo destino.

Creamos ese cementerio donde descansan todos los cuerpos de esa clase y cada día que lo contemplamos nos hace recordar la desgracia, pero es el castigo de ese instituto por no evitarlo.

Ellos murieron aquí y siempre permanecerán en ese lugar.

De todas formas este instituto sigue en pie señor marco y siempre seguirá, usted se dedicara a la peor clase de este lugar no son alumnos problemáticos.

Simplemente malos estudiantes que necesitan gente joven como usted, estoy seguro que usted les servirá de gran ayuda y espero no equivocarme.

Marcos: No se equivoca, le puedo asegurar que lo intentare todo para que estos chavales salgan adelante y por lo demás es agua pasada.

Esa respuesta es lo que esperaba el director, desde el principio vio en ese joven un tipo seguro de si mismo e inteligente.

La reunión termino de forma positiva para ambos, marcos empezaría a trabajar y conocer sus compañeros y alumnos en breve.

Pero por desgracia para el ese pasado seguirá resucitando en el, marcos esta a punto de transformarse en algo realmente aterrador.

Daniel grito antes de su muerte una maldición, esperando entre las tinieblas para actuar la maldición destrozara ese instituto para siempre.

Marcos ya se suponía que pocos compañeros tendría en el trabajo, tan solo el director y un par de oficinistas el prácticamente trabajaba como único profesor.

Solo una aula permanecía abierta, prácticamente el instituto solo se reducía a una aula especializada para la ayuda de malos estudiantes.

Pero marcos se sentía realmente bien, no le importaba la soledad de ese lugar siempre frío.

Estaba enseñando día a día con todas sus fuerzas a adolescentes que apenas sabían escribir ni leer.

Poco a poco conseguía progresos, seguramente esos chicos nunca estudiarían nada importante pero al menos esperaba que supieran defenderse mismamente en un mundo cruel con los débiles.



A medida que pasaba el tiempo marcos empezó a sentir presencias, sombras por las paredes lo rodeaban, las voces cada vez sonaban mas fuerte en su cabeza.

En la nieve sentía algo vivo, diabólicamente vivo pero fuera del mundo, en los largos pasillos cada vez lo escuchaba mas ampliamente.

Jamás llegaran a nada, tu no puedes impedir el fracaso.

Acaba con ellos como yo lo hice solo son escoria que llaman a la muerte, nosotros seguimos vivos pronto andaremos en este lugar.

Marcos termino llorando en su casa, se estaba apoderando de el una especie de locura, deseaba acabar con la vida humana de esos jóvenes que debía enseñar.

Los sudores recorrían su cuerpo.

Daniel estaba presente utilizándolo desde el infierno, siempre estuvo esperando al profesor adecuado, no podía detener esa furia en aumento.

Un viento podrido levantaba la espesa niebla, marcos caminaba en la oscuridad de la madrugada.

Los rostros de la noche se mostraban como animales encarcelados, las voces del infierno sonaban en su cerebro transformado.

Libéranos gritaban, los muertos volverán a caminar desde el infierno a la tierra en un canto de muerte y lamento.

Marco llego al cementerio fantasmal del instituto, empezó a cavar con furia en el hielo del pecado.

Cuando finalmente aparecieron los esqueletos grito sus plegarias.

Daniel ya estas libre de este hielo, manifiéstate pero por favor salva mi alma deja que mi vida siga su curso.

Tu vida es mía para siempre y tu alma es la que devuelve nuestras vidas.

Marco cae muerto en el hielo, los esqueletos se levantan de sus tumbas el aire se congela en el tiempo.

Todos vuelven a caminar recuperando pedazos de piel quemada.

Daniel armado con un lanzallamas prende fuego por todo el instituto.

Salen fuera del incendio y Daniel habla.

Daniel: Solo somos ZOMBIES del averno y nuestra misión es acabar con toda la escoria igual que vosotros.

Mañana nos manifestaremos cuando todos lleguen para acabar con sus inútiles vidas y este lugar permanecer para siempre enterrado en sus llamas.

Cuando llegaron los alumnos en el autocar escolar, todos contemplaron el edificio totalmente derruido.

Jaime no podía creer lo que sus ojos contemplaban, en medio de la noche se incendio el instituto y nadie contemplo nada.

De repente horribles cuerpos quemados emergían de la nieve caminando con sonrisa cadavéricas hacía ellos.

Uno de ellos lanzo con furia su lanzallamas.

Daniel exclamo Jaime pero no pudo pensar en nada mas antes de ser consumido por las llamas.


Los jóvenes intentaban huir pero son atrapados y devorados lentamente, sus estómagos son abiertos mientras las entrañas son comidas con sonidos que mastican los muertos.

La sangre pinta de un rojo oscuro el blanco de las nieves.

Daniel: El instituto esta destruido para siempre y nosotros volveremos a las profundidades.

Solo saldremos de ellas para matar lo inútil.

Los horribles cuerpos quemados y sangrantes de vísceras se hunden en el paisaje nevado.

El infierno desaparece dejando la muerte a su lado.

FIN.

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